Trail Cuarto de la Riera

Después de mes y medio de mi última carrera y tras haber hecho el camino de Santiago hoy nos fuimos a Tuña a la III carrera de montaña Cuarto de la Riera.

Había dos modalidades: la carrera corta con 13 kilómetros y la larga con 23. Yo, en esta ocasión, opto por la corta. También tienen una carrera junior de 10 kilómetros y una ruta para andarines de otros 10 km. Susi y unas amigas van a hacer esta ruta caminando.

Como tanto la carrera corta como la ruta salen a las 10:30 decidimos salir de casa a las 8 de la mañana. Vamos recogiendo gente y un poco más tarde de las 9 de la mañana ya estamos en Tuña. Aparcamos el coche y  vamos a por los dorsales. No parece que haya mucha gente. Entre todas las carreras hay poco más de 100 personas.

Tomamos algo en el bar hasta que sale la carrera larga a las 9:45. Tras esto vamos a cambiarnos al coche y volvemos a la salida.

A las 10:25 salen los andarines y 5 minutos después está prevista mi salida. Aprovecho todo este tiempo para calentar ya que la carrera será rápida.

Me coloco en segunda fila en la salida. Seremos unos 60 corredores. Los primeros metros por las calles de Tuña son rapidísimos. La gente sale a tope y como no me quiero quedar atrás aprieto también estos primeros metros hasta llegar a un pequeño puente. Ahí se termina el asfalto y comienza la subida por camino. He podido contar cuántos corredores tengo por delante y voy sexto.

En el primer kilómetro consigo alcanzar al corredor que llevaba por delante, así que me coloco quinto. Las sensaciones son buenas, pero habrá que ver si aguanto este ritmo. Antes de llegar al segundo kilómetro me coloco cuarto y ahí un espectador me dice que estoy a 3 minutos del primero. ?

El tercer kilómetro es el más duro de la carrera. Además, el sol comienza a apretar y la sensación de calor empieza a ser importante. Esta vez no llevo mochila con agua, así que tendré que esperar al avituallamiento para reponer líquidos. Llevo al tercero siempre a vista. En un punto de la subida el segundo y tercero van juntos y yo unos metros por detrás. Así llegamos hasta el primero avituallamiento y por el dolmen de Merilles. Sin perder mucho tiempo bebo algo de agua y continuo.

El cuarto kilómetro también es hacia arriba y poco después de pasarlo empieza la bajada. Sigo yendo el cuarto. Habrá que ver ahora cómo de rápido puedo bajar y cómo bajan los que llevo por delante y por detrás. La bajada es por un camino estrecho en la que las pisadas no son muy limpias. Levanto la cabeza y tengo al tercero justo delante mío. Me dice que pase y aguanto un poco detrás de él hasta que oigo que el corredor que llevo por detrás empieza a acercarse. Ya vamos por el kilómetro 6 y me coloco tercero. Aprieto el siguiente tramo a ver si me puedo distanciar algo y creo que lo consigo.

Justo cuando el reloj me marca el séptimo kilómetro paso por el segundo avituallamiento. No paro y sigo hacia adelante. Y aquí es cuando llega el lío. La bajada desde el avituallamiento es por un camino ancho y poco después el camino se vuelve hacia arriba. Sin ver ninguna indicación continuo por él. Cuando llevo 300 metros veo que dos corredores (el que iba segundo de la corta) y otro de la larga vuelven hacia abajo y me preguntan que si he visto marcas por detrás, que no les suena el camino por donde pasamos. Les digo que yo no he visto nada y seguimos hasta Espinaredo. Con la parada llega por detrás el cuarto y el quinto. Hay gente que ha corrido el año pasado y no creen que haya que pasar por ese pueblo. Así que damos la vuelta. Nos juntamos ya desde el 2º hasta el 8º de la carrera. Yo concretamente pierdo 5’30» dando vueltas hasta que encontramos el camino por el que sigue la carrera. El fallo de marcaje es tremendo. No es que se haya pasado un corredor por un despiste; es de manera generalizada.

Tras coger el camino veo que ahora voy cuarto. El que iba quinto se ha puesto segundo. El segundo se ha puesto tercero. Y yo he pasado a ser el cuarto. Este camino por el que bajamos está húmedo y las zapatillas que llevo hoy no son muy adecuadas para este terreno. Además, la gente que viene por detrás bajan rápido para intentar recuperar tiempo perdido por el percance. En esta bajada me pasan dos y me coloco sexto. La verdad que en casa no pensé en la clasificación general, pero una vez que estás en carrera haciéndolo bastante bien, vas tercero y te colocas sexto perdiendo tiempo por una mala señalización, la moral se viene abajo.

Aún así, sabía que no estaba todo perdido. Todavía había una pequeña subida y la bajada final. Todavía había margen para intentarlo. Y justo en ese momento, cuando iba por el kilómetro 9 me tuerzo el tobillo. Oigo un chasquido que me hace temerme lo peor. Los siguientes pasos me confirman que no es una simple torcedura, sino que es bastante fuerte. Trato de pisar y aunque cojeo algo, sigo adelante.

Veo a los dos corredores que me habían pasado antes. El terreno se acaba de empinar y ellos empiezan a caminar. Yo sigo trotando y los paso. Ya voy cuarto. Hay dos kilómetros de subida, que aunque no es muy pronunciada me sirve para recuperar tiempo a los de delante. Veo al chico que va tercero a lo lejos. Es el que antes de que nos perdiésemos iba segundo. Han pasado más de dos kilómetros de carrera desde que retomásemos el camino, así que me acerco a él, y como voy más rápido le paso. Llegamos al tercer avituallamiento en el que únicamente cojo agua para echármela por encima  refrescarme.

Noto dolor en el tobillo, pero solamente me falta la última bajada, así que intentaré llegar como sea. La bajada en la primera parte es bastante técnica, por un camino de tierra con mucho desnivel. Trato de hacerla lo más rápido posible, pese a que la estabilidad que me ofrece la pierna derecha no es la mejor. En este tramo no se me acerca nadie por detrás.

Parece que el camino se ensancha y el desnivel es menor cuando sólo faltan poco menos de 2 kilómetros. Bajo a tumba abierta hasta llegar al asfalto. Pregunto a un voluntario cuánto me falta y me dice que sobre un kilómetro. Entro en Tuña y no veo a nadie por delante ni tengo a nadie por detrás. Así que corro lo que puedo por las calles marcadas por spray en el suelo que indican cuál es el camino. Oigo al speaker de meta. Levanto la cabeza y el arco de meta está ahí. Entro en el puesto 3º de 52 llegados a meta (2º de mi categoría) con un tiempo de 1:25:56, pese a haber perdido más de 5 minutos.

Bebo y como en meta mientras espero a los corredores que llegan por detrás de mí y charlo con ellos acerca del percance que hemos tenido y de la carrera. Miro el tobillo y empieza a hincharse. Mal asunto.

Tras la ducha paso por la zona de Cruz Roja a por hielo y el fisio de la carrera me dice que es un esguince del ligamento lateral externo. Ahora tocará reposo para recuperarme.

Me llama Susi para felicitarme. Ellas están terminando la ruta y pronto llegarán.

A las 14:30 es la entrega de premios y subo a un podio por primera vez.

No cabe duda que es una sensación bonita pero ese no es mi sitio. Es el de los verdaderos cracks de esto. Mis motivos para correr son otros: corro porque me ayuda a superar mis límites, me hace más fuerte mentalmente, me ayudar a afrontar con seguridad cualquier reto, por esa sensación de libertad que se alcanza cuando llegas a lo alto de una montaña, porque me divierte y en definitiva porque me hace feliz.

¡Nos vemos en la siguiente!

 

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