Hoy tocaba correr en casa. Hoy volvía la carrera del Asturcón. Hoy tocaba salir a darlo todo.
Planificando este año no me cuadraba bien esta carrera ya que la semana anterior era la carrera de Moal. Pero una carrera al lado de casa, donde suelo entrenar cuando estoy en Asturias y tengo poco tiempo y que pintaba tan bien en cuanto a recorrido y organización me hicieron plantearme hacer al menos la carrera corta.
Había dos modalidades: una de 15 kilómetros y otra de 30. Los primeros 3 de ambas carreras son llanos y lo mismo sucede con los 3 últimos. Así que la corta se quedaba en 9 de monte. Pese a que iba a correr en Moal, decido hacer la larga. Mi idea era hacerla al ritmo que me permitiesen las piernas tras recuperarme de la carrera de la semana anterior.
Susi también se había apuntado. En su caso a la de 15 km. La acompañará su tía Bego, que a la postre sería la corredora más veterana que acabase la carrera. También corría mi amigo Javi, en su primera participación en una carrera de montaña. En 6 meses del sofá a hacer un trail.
Mi carrera salía a las 9 de la mañana. Hora y media después saldría la corta. Tiene un desnivel acumulado de 2.700 metros y el perfil es el siguiente:

A las 6 sonaba el despertador para desayunar y terminar de preparar las cosas. Pero esta vez no tenemos que viajar lejos. De casa al campo de fútbol de Lugones, que es el lugar desde donde parte y llega la carrera, hay apenas 3 kilómetros. Así que aprovecho para descansar hasta las 8. Me lleva Susi en coche y ella vuelve a por sus cosas.
Nada más llegar veo a los compañeros del club. Charla y foto habitual antes de una carrera:


A las 9 se da la salida. Los primeros kilómetros son llanos pasando al lado del río Nora. Somos poco más de 160 y salimos desde la pista de atletismo así que me coloco en la parte delantera del grupo.
Los primeros kilómetros son rapidísimos. Los 3 primeros los hago en menos de 13 minutos.
En el siguiente kilómetro se sube hasta la marmolería. En menos de 1 kilómetro se suben 140 metros, así que la subida es dura. Sigo corriendo la primera parte de la subida y adelanto a bastante gente que empieza a caminar. Luego camino una parte. Podría hacer toda esta parte corriendo, pero al haber entrenado por el circuito sé que es importante regularse al principio.
Pasamos por una zona algo embarrada hasta bajar a Llugarín desde donde comenzará la subida más larga. Son 2 kilómetros en los que se sube más de 300 metros. Corro y camino. El camino es estrecho y apenas se puede adelantar. Voy detrás de un chaval que me dice que le adelante si quiero. Le digo que no, que voy bien así. El ritmo era bastante bueno y sé que si lo adelantase me quemaría bastante en la subida.
Una vez llegados arriba está el primer avituallamiento. Estoy arriba en 44 minutos, casi 3 minutos menos del tiempo que había estimado hacer. Paro a rellenar el bote de agua, comer un trozo de plátano y coger chocolate. Sin perder mucho tiempo sigo el camino.

Cruzamos la carretera y subimos la pista de hormigón que nos llevará al parking del Naranco. Las sensaciones son buenas y ya casi estamos arriba. Una vez llegados al aparcamiento sólo nos queda la última subida para llegar al pico Paisano. Hay gente animando y subo este último tramo corriendo. No sabía en qué posición iba, sólo que seguía bajando mi tiempo.
Continuamos subiendo hasta las antenas. Esta zona la hago en solitario ya que no llevo a nadie por delante ni por detrás. Al llegar arriba, poco más del kilómetro 10 un voluntario me dice que voy en la ¡¡posición 17!! La verdad que me da un subidón porque pensé que iba mucho más atrás. De todos modos, no me importa mucho la posición sino los tiempos y sensaciones y ahí sí que iba bien. También me dice que queda poco más de medio kilómetro para el siguiente avituallamiento.
Llegamos a él y voy a rellenar agua. Un voluntario muy amable me coge el bote y me lo rellena. Así que aprovecho para beber un poco y coger plátano y chocolate. Aunque no hacía excesivo calor sí notaba que sudaba mucho. Era muy importante hidratarse bien, ya que los últimos kilómetros llanos de vuelta al campo de fútbol podrían hacerse muy duros si llegamos mal muscularmente.
Sigo la carrera bajando por la zona de los búnkers de la guerra civil. Estos kilómetros son muy rápidos. Ya hemos pasado el kilómetro 12 y ahora llega una zona de continuas subidas y bajadas, un terreno bastante rompepiernas.
Hay zonas con mucha pendiente que me obligan a ir caminando. En estos tramos voy bien y alcanzo a corredores que tenía por delante. Así que gano alguna posición.
Llega la subida a Peña Llampaya que hago caminando. Aprovecho para comer una barrita y tomar sales. Ahora llega una bajada de medio kilómetro por un camino en el que hay que ir atento para no tener ningún resbalón. Lo paso sin ningún percance. Seguimos por un camino que nos llevará al tercer avituallamiento, que será en el mismo sitio que el segundo, pero con 6 kilómetros más en las piernas. De nuevo paro a por agua y algo de comida.

Una ligera subida nos lleva a las faldas del Paisano otra vez, desde donde podemos volver a divisar el Cristo. Pero antes de volver a él hay que bajar a la Fuente de los Pastores. Bajada rápida y sin tiempo para pensar comienza la subida con más desnivel de toda la carrera. Son apenas 600 metros en los que se suben 200 metros de altitud.
Caminando conseguimos llegar arriba. Las piernas acusan estas duras rampas pero hay que seguir y lo que toca ahora es bajada.

Arriba, de nuevo, hay mucha gente animando. Miro el tiempo y voy mucho mejor de lo previsto con lo que pasaré por el último avituallamiento antes que Susi y cercano a Javi.
Mientras bajamos intercambio palabras con otro corredor y nos damos ánimos mutuos. Él pensaba que era todo bajar pero le advierto que aún queda una subida dura de 1 km en mitad de la bajada.
Llego al último avituallamiento así que me quedan unos 8 km para meta. Tres cuartas partes de la carrera ya hechas. Vuelvo a parar a rellenar líquido, beber y comer algo. Hasta ahora la estrategia de bebida y comida me está yendo bien, así que la mantengo.
Continuamos la carrera y ahora compartimos carrera con la gente del recorrido de 15 km. Pasamos por un sendero estrecho en el que apenas es posible adelantar. Veo a lo lejos dos participantes de la corta que bajan mucho más lento que yo. En nada llego a ellos y al escucharme me dan paso. Les agradezco el detalle y sigo hasta llegar a la pista de hormigón que dará paso a la última subida dura de la jornada. Un kilómetro interminable. Me pongo a caminar, como, bebo y tomo sales. Muchísima gente subiendo por aquí. Busco a Javi ya que no sé si ha pasado antes o no. Camino rápido y con fuerza, así consigo adelantar a gente. Esta subida, en entrenamientos por el Naranco, había conseguido subirla corriendo sin parar. Pero hoy llevamos casi 26 kilómetros. Los primeros metros son los más duros. Sigo adelantando gente y llego a Alfredo, compañero del club al que animo. En algún tramo de subida me pongo a correr pese al dolor de piernas. Poco a poco vamos llegando al final de la cuesta y me lanzo hacia abajo.
¿Y este tramo? Por aquí había un sendero pequeño y ahora están haciendo una autopista. Días antes había leído por Facebook que estaban acondicionado el Naranco, pero no pensaba que fuese a hacer tal destrozo.
La bajada sigue y yo sigo alcanzando gente del 15k que cuando me escuchan por detrás me dan paso.
Veo como voluntarios a Luis y Jorge, de mi club, que me dan ánimos para seguir así. Ya estamos de nuevo en la marmolería. 4 kilómetros y la carrera llegará a su fin.
Último kilómetro de bajada que disfruto. Voy fuerte y las sensaciones son buenas.
Pero al llegar abajo y comenzar los 3 últimos kilómetros llanos las piernas se quejan. El ritmo lógicamente es inferior a la ida. Pese al dolor no voy tan mal.
Veo a lo lejos a un corredor de mi carrera. Metro a metro voy acercándome a él. Muy lentamente le voy recortando algún metro. Cuando llegamos al último kilómetro me pongo a su altura. Y llega la pequeña subida para llegar al Carbayu.
Tras superarla me coloco delante y sigo hasta meta. Sé que ya está ahí. Empieza a haber más gente.
Entro en la pista del campo de fútbol y… ¡aún falta media vuelta! La disfruto. El speaker me nombra, veo a mis padres al fondo y levanto los brazos.
Cruzo la línea de meta con un tiempo de 3h5’38», muchísimo mejor de lo que había estimado que podría hacer. Miro la clasificación y he llegado en el puesto 15 de 144 que hemos terminado.
Creo que ha sido mi mejor carrera. Sin ser ni la más dura ni la más larga las sensaciones han sido fantásticas. Salí desde el km 0 a darlo todo hasta reventar… y no fue así.
Luego espero para ver la entrada de mis compañeros del club, de Javi, que ha hecho un carrerón y de Susi y su tía que han conseguido finalizar juntas la carrera.
Esperamos a la entrega de trofeos, ya que la tía de Susi ha quedado 2ª de su categoría y también recibió un premio a la corredora más veterana.
Una carrera excepcional en todo: marcajes, avituallamientos, voluntarios, etc. Por si fuese poco, en la entrega de premios hubo un sorteo con un montón de regalos. ¡Y me llevé una camiseta Salomon!
Muy contento. Ahora toca plantearse otro objetivo, mi gran de 2017. Seguiré escribiendo para contarlo.
¡Nos vemos!