V Trail de Peñamayor

Hoy se daba por finalizado el circuito de las Seronda Trail Series con el V Trail de Peñamayor.

Ya durante la semana los pronósticos del tiempo eran poco halagüeños y así fue. Los dos días previos había estado lloviendo sin parar, así que la carrera se intuía dura.

Al despertarme subo la persiana con la esperanza de que todos los meteorólogos del país se hubiesen equivocado y… no fue así: oscuridad, frío y lluvia fue lo que vi. Pero no pasa nada, esto ye Asturies 🙂

Me acompañan a la carrera, como siempre, Susi y Kira. Llegamos a las 8:30 a Nava, recojo el dorsal y vamos a aparcar. Me cambio de ropa, una foto y vamos a la zona de la salida.nava01

En la espera a que se pusiese en marcha la carrera se pone a llover más fuerte, así que aprovecho para ponerme el chubasquero.

A las 9:30 empieza la guerra. Casi 400 locos nos vamos rumbo a Peñamayor a intentar pasarlo lo mejor posible. Los primeros metros son por carretera y rápido cogemos un camino a la derecha que nos llevará a Fuensanta. Hasta ahí hay unos 3 kilómetros con muy poco desnivel que se hacen entretenidos con el camino embarrado.

Llegamos a Fuensanta y continuamos corriendo hasta llegar al primer avituallamiento en el kilómetro 5 en el que aprovecho para llenar los botes de agua ya que pronto empezará la subida. Ahí veo a Susi y a Kira que me dan ánimos.

Seguimos corriendo pegados al río por una zona boscosa.

Foto de Luis Ardura
Foto de Luis Ardura

Van cayendo los kilómetros poco a poco, de momento fáciles. Pero en el kilómetro 6,5 todo cambia. Empieza una subida constante de más de 3 kilómetros. Todo este tramo lo hago prácticamente caminando, corriendo sólo en ciertas zonas. Voy ganando y perdiendo puestos manteniendo un ritmo cómodo pero intenso, intentando no gastar demasiadas fuerzas. Hay bastante barro por todo el camino y muchas piedras resbaladizas pero subiendo no hay demasiados problemas.

Llegamos al segundo avituallamiento, un tanto abierto ya que le pega aire por todos lados. Tomo un gel, como algo de plátano y recargo agua. El tiempo cada vez es peor y está más frío que en Nava. Seguimos corriendo un kilómetro llano, bordeando Peñamayor para girar a la izquierda y donde empieza la subida más dura de la carrera.

Poco a poco vamos ascendiendo, apenas quedan 200 metros de desnivel para alcanzar el alto. La pendiente es intensa, así como el aire y el frío. Encomiable la labor de los voluntarios de la carrera, dando ánimos a pesar del día.

Seguimos subiendo, en algunos puntos incluso hay que echar mano al suelo para ayudar a subir y de repente… ¡empieza a nevar! Parece que el suelo está empezando a cubrirse con un manto blanco. Tengo que reconocer que me gusta correr en estas circunstancias. Pese a que se hace más duro físicamente, no me afecta mentalmente. Levanto la cabeza y veo el alto ahí. Ya estamos arriba y conociendo la zona de haber estado varias veces ahí no se me quita de la cabeza cómo estará la bajada.

Estaba tal cual me había imaginado: una auténtica pista de patinaje. La bajada no es excesivamente técnica, pero hay partes que son un auténtico barrizal. Intento bajar rápido, pero sin asumir tampoco muchos riesgos y voy ganando poco a poco posiciones.

Llegados abajo sé que en 2 o 3 kilómetros está el avituallamiento de Les Praeres, así que corro hacia él por una pista hormigonada que pica hacia abajo. Susi me había dicho que igual se acercaba hasta ahí. Pienso en ellas y el frío que tienen que estar pasando… Mil gracias por todo, las carreras así son mucho más llevaderas.

Llego al avituallamiento veo a Susi. Me da ánimos mientras cojo algo de plátano y recargo los botes con agua. Me dice: ¡mira! y veo a Bambi, una hembra de venado que es la mascota del bar. nava04

Después del avituallamiento llega la última subida de la carrera. Unos 800 metros que se hacen duros a estas alturas. Además sopla un viento frío que corta. Una vez llegados arriba se crestea un poco y empieza la bajada. Ahora ya es todo bajada hasta llegar a las foces del río Pendón. Hago una bajada buena sin perder posiciones y divirtiéndome mucho.

Para llegar al río hay que bajar por un camino de piedras que estaban resbaladizas por lo que reduzco el ritmo y voy más seguro. Una vez abajo se continúa corriendo pegados al río, una zona preciosa. Prácticamente es todo llano, pero por un camino con piedras en el que hay que llevar puestos los cinco sentidos y mantener la concentración si no te quieres llevar algún disgusto.

Incluso adelanto a algún corredor. Me encuentro bien y viendo que quedan poco más de 6 kilómetros y prácticamente no queda desnivel pienso en acelerar el ritmo.

Foto de Gilber
Foto de Gilber

En el último avituallamiento no paro ya que aún me queda agua y en pocos minutos, si todo va bien, estaré en meta.

Los últimos 3 kilómetros son los mismos que los que habíamos hecho en la ida. Aprovecho la llegada de nuevo a Fuensanta para quitarme el chubasquero ya que ya no llueve. Hago los últimos kilómetros bastante fuerte y es que me encuentro muy bien físicamente. En el último kilómetro y medio marco un ritmo de 4:10 min/km.

Sigo ganando alguna posición y llega el asfalto. Apenas quedan unos metros para entrar en meta. Ya se escucha al speaker y a lo lejos veo a Kira y a Susi. Aprieto y entro en meta con un tiempo de 3 horas 12 minutos y 2 segundos en el puesto 115 de 316 llegados a meta donde nos espera tortilla, empanada y más cosas que se agradecen mucho después de este duro día.

Foto de Luis Ardura
Foto de Luis Ardura

Pese a que las condiciones climáticas fueron adversas, disfruté muchísimo de la carrera y acabé muy contento por finalizar con fuerzas y por terminarla.

¡Nos vemos en la siguiente!

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