DesafiOSOmiedo 2016 MDS

Dolor, sufrimiento, cansancio, extenuación, agotamiento son algunos de los adjetivos que mejor definirían mi carrera.

Correr por Somiedo es siempre un lujo (para mí es uno de los lugares más espectaculares de Asturias y, por tanto, del mundo 🙂 ), pero si además disfrutas de una carrera tan bien organizada como el Desafío Somiedo, hace que este sábado haya sido un día inolvidable.

45 kilómetros y 5.000 metros de desnivel acumulado son los números del MDS:

Perfil_MDS

A principio de año ni por asomo estaba en mi mente hacer esta carrera. Simplemente no me veía preparado, así que cuando abrieron el periodo de preinscripción no me planteé la carrera como una opción.

Pero después de vivir la experiencia en mayo de Los Diez Mil del Soplao, con una distancia similar, aunque con menos desnivel, me arrepentí de no haber intentando obtener plaza.

Cierto día por Facebook veo que Coca-Cola regala un dorsal para la MDS y otro para la UTDS. Era mi última opción, así que me apunto al concurso.

Y el 12 de julio me llega un correo informándome que me había tocado un dorsal para correr la MDS. ¡Ya no había vuelta atrás! Tras haber corrido hace más de un año La Batallona, volvía a correr otra carrera por Somiedo, pero esta vez con muchísima más dureza, más de lo que había hecho nunca.

30 de julio de 2016 ¡Llegó el día!

Al haber obtenido dorsal a última hora intentamos buscar algún alojamiento para pasar la noche allí y no tener que pegarnos el madrugón el sábado, pero no hubo manera. Así que a las 5 suena el despertador para ponernos rumbo a Valle de Lago. Kira nos mira raro, como diciendo «¡¡¿A dónde irán a estas horas?!!»

Antes de las 8 llegamos al pueblo, justo cuando llegaban los primeros dos autobuses con corredores. Aparcamos y voy hasta la salida para recoger el dorsal. Nos dan una bolsa del corredor muy completa. Me cambio y a las 9:20 ya estamos listos para salir. IMG_20160730_092054
Nos dicen que la salida se retrasará unos minutos porque acaba de llegar el último autobús. Pasamos el control y nos ponemos bajo el arco de salida. Pese a que las predicciones del tiempo daban posibilidad de agua y cielos cubiertos, parece que va a hacer calor. Esperemos que no mucho.

Típicos nervios de antes de salir. Cuenta atrás y a las 9:38 arranca mi primer maratón de montaña por Asturias. Más de 45 kilómetros por delante. Sobra decir que mi único objetivo es llegar a Pola de Somiedo y cruzar la línea de meta, pero siendo realistas, si todo fuese bien, podría hacerla en 7 horas y media. Al menos así había planificado la carrera.

Salida rápida cruzando el pueblo por la carretera y giramos a la derecha para tomar el camino que nos llevará al Lago del Valle, donde estará en el primer avituallamiento en el kilómetro 7. Sé que tengo que regular las fuerzas y no ir rápido, pero conozco el terreno y me dejo llevar a un ritmo bastante rápido. Al poco de salir veo por primera vez a Susi y a Kira que están haciendo fotos y dando los primeros ánimos del día.

Somiedo2Llego al primer avituallamiento en 45 minutos, 7 menos de lo previsto. El calor aprieta, así que bebo y cargo agua e isotónico y continuamos subiendo hacia La Farrapona. 3 kilómetros de subida en la que me llevo un susto. Uno de los corredores que llevaba delante tropieza y se sale del camino cayéndose hacia el margen izquierdo. Me paro y junto con otro lo cogemos de los brazos y lo volvemos a subir al camino. Tras ver que está bien continuamos la ascensión. Llegamos arriba y pasamos por las vegas de Camayor, Fresnéu y Cerveiriz para llegar al alto desde el que se ve majestuoso el Lago de la Cueva.

Foto de Runapic
Foto de Runapic

La vista es espectacular y se oyen a corredores decir: «¡qué bonito!». El 70% de los participantes son de fuera de la región. ¡Bienvenidos al paraíso amigos!

Bajada rápida hasta el lago. Ya empieza a haber gente animando. Llegamos al kilómetro 14 y queda poco más de uno y medio hasta La Farrapona. Ahí deberían estar de nuevo mis chicas, así que continúo al trote hasta arriba pasando corredores. Me encuentro bien. Poco antes de llegar al parking las veo.

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Kira se vuelve loca y se pone a correr detrás mío. Me siguen hasta el avituallamiento.

Cargo líquido y como algo. Paso en el puesto 66 y voy 15 minutos más rápido del tiempo que había estimado. Sé que llega una zona en la que debo caminar hasta llegar a Los Bígaros, así que me lo tomaré con calma.

Casi dos kilómetros bestiales, con mucho bochorno y el calor apretando. Y eso que igual llovía…

Foto de Xixón Runners
Foto de Xixón Runners

Corono y empieza una zona de cresteo. Hay gente arriba animando. La zona está marcada con banderines de distintas comunidades autónomas y países. Veo la de Cantabria y me viene a la mente la carrera del Soplao y la emoción de llegar a meta. ¡Quiero repetir esas sensaciones hoy!

Empieza la bajada, al principio algo técnica. Un mal paso y caigo sin hacerme mucho daño, pero en la caída siento que se me sube el gemelo de la pierna izquierda. Es el kilómetro 19 y faltan más de 26. La bajada me merma las fuerzas. Quedan unos 4 kilómetros de descenso hasta Saliencia. Voy casi todo el camino sólo, ya que los que llevaba delante se distancian de mí y por detrás no me coge nadie. Se me hace muy largo. Muchas ganas de llegar al avituallamiento y comer algo. Me empiezan a entrar las dudas acerca de si conseguiré terminar o no. Queda muchísimo y estoy realmente cansado.

Por fin salgo a la carretera y sigo corriendo hasta llegar al pueblo. Somiedo5

A lo lejos veo a Susi haciendo fotos. Me alegro mucho de verlas. Necesito ánimos. Veo una bala gris bajando corriendo a recibirme. Es Kira.

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La gente aplaude y anima. Sigo corriendo hasta el albergue de Saliencia, lugar donde está el avituallamiento. 28 minutos menos de lo previsto. Estamos a mitad de recorrido y, posiblemente, haya ido muy rápido. Queda mucho y me temo que me va a tocar pasarlo mal.

En el avituallamiento mucha gente sentada, completamente agotados. No soy el único. El calor está haciendo mella y hay gente que se está retirando. En los últimos kilómetros de la bajada había notado que mi sistema digestivo me estaba empezando a dar algún aviso. Así que bebo y como algo con calma. Veo el arroz con leche del que tanto he oído hablar. Quizá no sea lo mejor para el estómago, pero ya que estábamos ahí había que probarlo. No está mal, pero… mamá, si lees esto, que sepas que el tuyo está mucho más rico 🙂 Como algo más y decido continuar. Sé que hay dos kilómetros llanos o que pican hacia abajo, pero los haré trotando y caminando.

Reemprendo la marcha tras despedirme de Susi. Intento correr pero no puedo. Las piernas fallan y tras haber comido y bebido noto el estómago como una hormigonera. Toca caminar y tomarse las cosas con prudencia. Pronto llegará de nuevo otra subida muy dura y espero que durante toda ella el estómago se asiente.

Llego a Endriga, giro a la derecha y continúo unos metros por la carretera para coger el camino hacia el siguiente alto, La Corra. Desde que salí de Saliencia no veo a nadie por delante y nadie por detrás, así que empiezo la subida sólo. Camino y pienso que si quiero acabar, me va a tocar ir a un ritmo mucho más suave. A lo lejos veo corredores, así que no estoy subiendo tan mal. Incluso cojo a alguno. Salimos a una pista bastante llana que en otras condiciones podría correr a un ritmo alto. Ahora apenas puedo trotar parando cada poco. Las sensaciones son malísimas.

Sale el aire y empiezo a tener frío, así que al lado de unos teitos paro y me pongo el cortavientos. Parece que al estómago le viene bien un poco de calor y me pongo a correr. Cojo a varios corredores que están recorriendo toda la pista caminando. Vamos todos tocados. Miro a lo lejos y veo que empieza de nuevo otra dura subida. Por esta zona no hay aire y empiezo a asarme como un pollo. Caminamos hasta llegar a una fuente en la que varios de nosotros paramos a coger agua. Hablamos de lo dura que se está haciendo la carrera con el calor y aprovecho para quitarme el cortavientos. A duras penas vamos llegando al punto más alto de esta parte y el lugar que dará paso a 3 kilómetros de descenso hasta llegar a Arbeyales, donde habrá avituallamiento líquido. Bajada muy pronunciada, pasando por prados segados y en los que hay bastante hierba seca que hace que resbale llevándome varios sustos. Seguimos bajando y llegamos a la foz de la Güergola, una pasada de sitio. Pese a la dificultad técnica para bajar, lo hago corriendo. Empieza a haber gente que anima. El avituallamiento está próximo. Y de repente… me da un pequeño calambre en la zona del aductor. Paro, estiro y sigo bajando. Quedan 13 kilómetros y por un instante se me pasa por la cabeza tirar la toalla. Pero rendirse no era una de las palabras que estaban en mi mente hoy.

Llego al avituallamiento y de nuevo están esperándome mis chicas. En este punto voy 22 minutos mejor de lo planificado, es decir, que este tramo lo hice 6 minutos más lento de lo que tenía pensado.Somiedo7

Mucha gente se retira aquí. Susi me pregunta qué tal. Le digo que voy cansado, pero que sigo. Sé que no las veré más hasta meta. Le digo que me esperen ahí. No le cuento nada del estómago ni de los calambres. Bebo líquido y cargo los botes.

Dos kilómetros más de bajada por una zona de piedras sueltas en los que hay que tener cuidado de no hacerse daño dan paso a una carretera por la que continuamos un kilómetro. Giramos a la izquierda y empieza la última subida del día. De nuevo tenemos que volver a Valle de Lago. Últimos 400 metros de desnivel hacia arriba de la carrera en poco más de 3 kilómetros y medio.

Corro algo en las primeras rampas, las que tienen menos pendiente y hago prácticamente todo el resto de la subida caminando. El calor parece que ahora es más intenso aún y paro en un pequeño riachuelo a echarme agua encima. En la última parte de la subida pierdo varias posiciones. Minutos de sufrimiento. Intento ir a ritmo constante hasta llegar al pueblo. Varios fotógrafos por el camino inmortalizan nuestras caras de agotamiento.

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Foto de Pedro P. Heres

Los dolores estomacales se hacen más intensos durante la subida. Necesito beber para reponer líquidos, pero cada trago que doy es como si me diesen un puñetazo en el estómago.

Llega el kilómetro 38,5 y ya estamos en el avituallamiento. Media hora antes de lo esperado. Quedan 7 kilómetros hacia abajo y aunque los tenga que hacer caminando, ya sé que voy a terminar la carrera. Incluso puedo llegar a terminarla en 7 horas.

Tiro el agua caliente que aún me queda y recargo con agua e isotónico. Hay comida y aunque me apetece comer algo, pienso que es mejor continuar sin nada y no empeorar la cosa.

Salimos del pueblo y afrontamos un pequeño repecho de unos metros. A partir de aquí será todo descenso por un camino bueno. La bajada podría ser muy rápida si el cuerpo estuviese bien. Bajo trotando. Las pulsaciones las llevo bajas, mi ritmo es lento, pero no puedo ir más rápido. Sensación de ganas de vomitar durante toda la bajada hacen que en tramos tenga que pararme a caminar. Pierdo bastantes posiciones.

Me vienen a la cabeza muchos pensamientos y recuerdos. Por momentos me emociono. Tengo muchísimas ganas de llegar a meta y disfrutar. Poco a poco van cayendo los kilómetros y empiezo a oír al speaker. Pola está cerca. A lo lejos veo el pueblo. El reloj marca el kilómetro 45 y llego a la carretera de Pola de Somiedo. Queda menos de medio kilómetro. La recompensa ya está ahí. Sigo corriendo. No sé de dónde, pero saco fuerzas. La gente te lleva en volandas. Miro el reloj y veo que voy a acabar por debajo de las 7 horas. Un tiempo inimaginable y más después del día de calor que hizo y de todo el sufrimiento en la segunda parte de la carrera.

Llego al puente, abarrotado de gente. Aplaudo agradeciendo los ánimos que nos dan a todos y encaro los últimos metros.

Foto de MV Foto
Foto de MV Foto

Piso la alfombra y veo la meta al fondo. Levanto los brazos y entro en meta emocionado con un tiempo de 6 horas 54 minutos y 1 segundo. ¡Había conseguido superar el Desafío Somiedo y terminar mi primer maratón de montaña en Asturias!

Veo a Susi y Kira en meta. Me dan la enhorabuena y Susi me dice que he bajado muy rápido, que me esperaba más tarde. Me informa que vienen en camino desde Lugones dos amigos: Javi y Flechy. Su idea era llegar antes que yo a Pola y verme entrar en meta. Llegan justo 10 minutos después. Lo siento chicos y muchas gracias por el detalle, por los ánimos y las felicitaciones.

Finalmente, de los 325 inscritos hemos terminado 229, lo que demuestra la dureza de la carrera. Mi puesto es el 84.Somiedo 8

Me duele hasta el último músculo de mi cuerpo. Ha sido la carrera más exigente hasta el momento. He pasado por momentos difíciles, he estado a punto de tirar la toalla en varias ocasiones, pero me he conseguido sobreponer a todo y superar este duro reto y esta espectacular carrera. Cruzar la línea de meta hace que todos los adjetivos que escribí en el inicio de la crónica se sustituyan por otro: FELIZ

¡Desafío Somiedo ojalá volvamos a vernos!

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