No todos los días se puede disfrutar de una carrera de montaña tan bonita y tan bien cuidada por parte de la organización como ésta.
Todo el mundo que la había corrido me hablaba maravillas de la carrera y de su gente. Y no se equivocaban.
El año pasado iba a participar, pero una lesión de última hora me privó de ella y me dejó con más ganas aún para esta edición.
A las 10.30 empezaba la carrera, así que a las 9.30 ya estábamos en un aparcamiento gestionado por la organización en La Mudrera. Subimos a la zona de salida, sitio donde también tenía lugar la entrega de dorsales y la fiesta del pueblo. Al llegar vemos a la TPA grabando para su programa «De folixa en folixa» con su presentador Alberto Rodríguez. Hay bastante gente en la zona del bar (al parecer la organización invitaba a café a todos los corredores), pero nos ponemos a la cola para recoger el dorsal. Número 135 y vuelva al coche para cambiarse.
Veo a algunos compañeros del club, que esperan por mí para subir todos juntos de nuevo hacia la salida. Por cierto… ¡menuda cuestecita pa calentar! 
Charla, unas fotos, calentamiento suave y a por ella.
La gente se agolpa adelante en la salida y nosotros salimos del medio para atrás. No llego a comprender por qué alguien que sabe que su sitio en carrera es en la zona trasera se pone delante en salida. Al final, la carrera nos pone a cada uno de nosotros en nuestro sitio y no se gana nada, sólo entorpecer a los que son más rápidos que nosotros y salen por detrás.
Así que el primer kilómetro, ya en cuesta y por caminos estrechos, me lo paso adelantando corredores como puedo. Mi idea era correr todo lo posible en estos 2,5 primeros kilómetros en cuesta, sin forzar demasiado, pero corriendo. Pero se forman tapones en muchos sitios y los que llevo delante caminan. Me lo tomo con calma y voy adelantando posiciones a medida que pasan los metros.
Llego al kilómetro 2 en 17 minutos y medio tras haber subido 250 metros de altitud. Mejor de lo que tenía previsto. Posiblemente el haber salido detrás y tener que ir adelantando gente me ha acelerado demasiado.
Espero no quemarme, aunque conozco el circuito y sé que ahora llegarán unos kilómetros con pequeñas subidas y bajadas hasta llegar al lago, que está en el kilómetro 6. La niebla hace acto de presencia, pero pese a ella hace calor y hay bastante humedad.
Ahí está el primer avituallamiento y, de nuevo, Alberto Rodríguez intentando entrevistar a alguien, pero creo que todos tenemos bastante prisa como para pararse a charlar un rato 😉
Cojo algo de comida, lleno el bote con bebida isotónica y continúo la marcha. Ahora toca un terreno empinado, posiblemente la zona más dura de la carrera, con permiso de la última subida, que no conozco y todo el mundo dice que es algo complicada.
Llevo poco delante de mí la primera chica. Lo sé porque se lo oigo a gente de la organización que están apuntando dorsales justo al subir a la antena. Ella va en el puesto 30 y yo iré unos 5-6 puestos por detrás.
Tras coronar empieza una zona de bajada muy divertida. Además, en esta zona cambian algo el circuito y no nos meten por pistas como en otras ediciones, sino por caminos estrechos. Me gusta esta zona, no se me da mal y consigo adelantar a alguno que llevaba delante mío y bajaba con más prudencia que yo.
Pasamos de nuevo al camino, por una zona ya reconocible para mí. Pronto nos encontraremos el avituallamiento del kilómetro 10, el último antes de llegar a meta. Yo llevo más de medio litro conmigo, así que decido no parar y seguir hacia adelante.
Seguimos por camino hasta el pueblo por el que gano y pierdo alguna posición y ahí llegará la última subida. Viendo el perfil son apenas 700 metros, pero con un desnivel considerable. Giro a la derecha y subimos por una pista de hormigón. Camino todo lo rápido que puedo y consigo dar caza a la primera mujer. Pasamos a través de un bosque, en una zona muy bonita.

La subida se empieza a hacer dura y el agua empieza a escasear. Menos mal que quedan poco más de 3 kilómetros para llegar. Poco antes de llegar arriba un fotógrafo me dice que voy en la posición 31 y la distancia hasta meta.
La bajada es bastante técnica y en varias ocasiones tengo que ayudarme de los árboles para frenar. En mitad de la bajada hay una zona que pica hacia arriba en el que adelanto a otro corredor y luego prosigue la bajada.
Aparecemos de nuevo en el pueblo, donde ya sólo quedarán 600 metros para llegar a meta. Pero son todos hacia arriba. Voy sólo, sin ver a nadie por delante ni por detrás.

Empieza a aparecer gente por los laterales animando.
Giro a la derecha y aparece la última subida que nos llevará a meta. Mucha gente en ella y los ánimos hacen que no camine, sino que la haga entera corriendo. Antes de llegar arriba veo que voy a ganar otra posición, ya que el que llevo delante la está haciendo caminando. Aprieto y llego a meta con un tiempo de 1:52:48 en la posición 29 de la general y el puesto 20 de mi categoría.
De 242 inscritos hemos terminado la carrera 195, así que muy satisfecho con la carrera, el tiempo y el resultado.
El sol ahora aprieta. Así que voy al avituallamiento de meta donde bebo y como.
Ducha con agua caliente que se agradece mucho y de nuevo a meta a esperar a Susi, que estará próxima a llegar.
Decidimos quedarnos a la entrega de premios y al pincheo que ofrece la organización con todos los compañeros del Club Correr Asturias. Típica espicha asturiana en la que no faltaron las tortillas, los bollos preñaos, las empanadas, pizza, huevos duros ni el embutido. De la que íbamos a marchar empezaron a sacar casadiellas, rosquillas y pasteles. Así que la fartura fue de escándalo.
Un broche final a una carrera y organización de 10. Si no sucede nada raro, nos volveremos a ver el año que viene.